Los cuatro elementos

Las filosofías antíguas, principalmente las herméticas, tenían conceptuada la vida en su nivel material más cercano a los seres 'llamados' vivos,  como una composición y mezcla de los cuatro elementos básicos conocidos en la naturaleza.

Los cuatro elementos a los que nos referimos son: EL AIRE, EL FUEGO, LA TIERRA Y EL AGUA.

No obstante, ellos sabían que la vida no nacía de la 'unión' de estos elementos, sino que en ellos mismos ya estaba implícita, o sea, en otras palabras, que los elementos en si, ya tenían su propia alma individual. Mientras los elementos se hallaban separados, su 'ser' era el del propio elemento en su esencia, y a medida que los elementos se iban mezclando unos con otros, nacían formas más complejas de seres (vegetales, animales, etc), siendo, hasta el momento, el ser humano como la forma más elaborada o compleja de tales mezclas.

Cada elemento llevaba asociado en si unas esencias básicas:  así el agua simbolizaba los sentimientos, las emociones, la sociabilidad, lo pegajoso. El aire simbolizaba el pensamiento, el intelecto, la inteligencia, la libertad, la dispersión, la movilidad excesiva. El fuego simbolizaba la agresividad, lo constructivo y destructivo, la acción, la pasión, la necesidad. Finalmente la tierra representaba lo inmóvil, la fecundidad, lo estable, la estructura, el soporte, el alimento, la tierra, la seguridad, la posesión.

Por lo tanto, según estos principios, dentro de nosotros tenemos los cuatro elementos básicos de la naturaleza, e intentar equilibrarlos significa la evolución, el camino correcto, nuestra misión. Cada uno de nosotros tiene de principio su propio equilibrio de los elementos obtenido al nacer, de los cuales siempre hay algunos que predominan por encima de los otros. Es relativamente fácil determinar cual de ellos es el que más proporción pesa en nosotros, sólo tenemos que conocer el signo zodiacal de nuestro nacimiento y comprobaremos que efectivamente coincide con nuestros más profundas sensaciones (salvo rarísimas excepciones), o sea, los nacidos bajo Aries, Leo y Sagitario tienen el fuego como primordial, a los nacidos bajo Tauro, Virgo y Capricornio les predomina la tierra, el agua abunda principalmente en Cáncer, Escorpión y Piscis, finalmente el aire es el amigo primario de Géminis, Libra y Acuario.

A medida que el ser humano individual va equilibrando la composición de sus elementos aparece la paz, la salud, la estabilidad. La mayoría de problemas de salud provienen por fuertes des-equilibrios entre dichos principios, de ahí que muchas de las medicinas naturales y alternativas que existen actualmente (y que funcionan bastante bien), se basan simplemente en intentar equilibrar por diferentes medios los elementos, aunque la curación real y verdadera nace del interior del ser, y de la plena aceptación, por meditación profunda, de cual es 'nuestro' lugar en el mundo, 'nuestra' misión, de donde venimos y hacia donde vamos.

Cada uno de los elementos, siempre según los clásicos principios, está poblado de innumerables seres con su propia alma. Así, el agua, el aire, el fuego y los minerales están vivos. Son los seres llamados elementales, almas completamente inocentes que en su estado también buscan su lugar y su camino. Esos seres tienen nombre dentro de las doctrinas filosóficas, así a los seres del fuego se les llama: Salamandras, a los de la tierra: Gnomos, a los del aire: Silfos y a los del agua: Ondinas.

Curiosidades:

-Algunas escuelas antiguas empleaban a dichos seres para sus propios intereses, o sea, se les utilizaba en artes mágicas, a través de sofisticados rituales,  para conseguir beneficios materiales propios, obligandoles a través de sus análogos en otros 'humanos' a ceder a ciertas condiciones. No obstante, esos aprendices de magia olvidaban que ello les hacia responsables (hablamos de los magos) del karma modificado que esto representaba en los elementales.

-Posiblemente no sabéis de manera real lo que significan las iniciales: I.N.R.I. que fueron colocadas en la cruz de Jesucristo. Es fácil, sólo hay que conocer la traducción de los símbolos de los elementos al hebreo, o sea, IAM que significa agua, NOUR que es el símbolo del fuego, RUACH que es el áire (o espíritu) y IABESHAD que es la tierra. Uniendo las cuatro iniciales de los símbolos aparece I.N.R.I. En la antigüedad se reconocía a los grandes maestros con este símbolo que indicaba: el que habia equilibrado a los 4 elementos.

-En la actualidad, la ciencia tradicional lo único que ha hecho es cambiar el nombre de los elementos, pero sigue aceptando que son los cuatro pilares de la vida, tal como la conoce dicha ciencia, aunque 'lógicamente' no les reconoce el alma ya que la ciencia no cree en ella. Ahora se les llama: los líquidos, los sólidos, los gaseosos y los energéticos.

La redacción de cuatroelementos.com
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